Presentación

Allá por 1895 nacía el que Ricciotto Canudo ((En 1911, Canudo publicó su manifiesto "El Nacimiento del Séptimo Arte". Es considerado como el primer teórico del cine, al que clasificaba como una de las "artes plásticas en movimiento". El término "séptimo arte" fue usado por él por vez primera)) bautizaría como "séptimo arte", el cinematográfo. Pocos podían imaginar que el finisecular ingenio técnico-artístico nacido de la mano del hombre ejercería en lo sucesivo tal influencia sobre el imaginario colectivo. Tan es así, que, a tenor de ésta, Thomas Alva Edison llegaría al convencimiento de que la película acabaría reemplazando al libro tras declarar en una ocasión:

"Estoy gastando más de lo que tengo para conseguir un conjunto de 6.000 películas, a fin de enseñar a los 19 millones de alumnos de las escuelas estadounidenses a prescindir completamente de los libros." (Thomas A. Edison, 1912).

En la actualidad, el Cine, debido a su cualidad estético-conceptual y al valor testimonial que posee como documento histórico, ha adquirido, además, la categoría de herramienta didáctica, pues a través del análisis histórico-fílmico, podemos escrutar las pulsiones de una sociedad en un momento dado. No en vano, al decir del teórico del cine José Mª Caparrós Lera:

"El film es una fuente instrumental de la ciencia histórica, ya que refleja, mejor o peor, las mentalidades de los hombres de una determinada época. Además..., las películas pueden ser un medio para enseñar Historia. ((CAPARRÓS LERA, José Mª. 100 películas sobre Historia Contemporánea. Alianza Editorial. Madrid, 2004.))"

Asimismo, el cine de ficción no está reñido con el cine de no-ficción en lo que a su valor histórico atañe. Ambos nacen con vocación histórica, aunque, en el primer caso es implícita y en el segundo, explícita, al menos, en apariencia, porque, a decir verdad, la frontera entre sendos géneros es cada vez más tenue. Aparte de Sigfried Krakauer ((Sigfried Krakauer es autor de un polémico ensayo sobre el cine de la República de Weimar publicado en 1947 bajo el título De Caligari a Hitler. Una historia psicológica del cine alemán. Según su tesis, Krakauer creyó atisbar en el cine expresionista alemán el germen del nazismo.)), Boleslaw Matuszewski ((En marzo de 1898, Boleslaw Matuszewski sugirió, por primera vez, instalar un archivo destinado a alojar las futuras colecciones del Historia del Cine en la Biblioteca Nacional de Francia o en su defecto, en el Museo de Versalles. Aunque su propuesta fue tomada como un colosal disparate, se erigiría en adelante como el primer promotor de la historia del séptimo arte.)) o el insigne inventor, Thomas Alva Edison, el primer especialista en el estudio de la Historia a través del Cine es el historiador de la escuela de Annales Marc Ferro ((Marc Ferro es el impulsor del estudio de la Historia a través del Cine y, en especial, del estudio de las mentalidades. Robert A. Rosenstone -para quien el filme es una fuente de información primaria-, Marc Ferro y Pierre Sorlin son los mejores embajadores del género)). Gracias a todos ellos, se ha ido desarrollando una corriente historiográfica que ha permitido admitir que "el arte de las imágenes fílmicas es un testigo implacable de la Historia, un testimonio a tener en cuenta, tanto como medio para la investigación como material para la enseñanza de esta asignatura o interdisciplinaria con otras." ((Ídem, nota 2, pág. 20.)) Por todo lo expuesto hasta aquí, CineHistoria se propone retratar esquemáticamente la Historia del Mundo Contemporáneo y el Cine del siglo XX, porque sin él el arte y la cultura quedarían huérfanos.

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El fin de una era

El crepúsculo de la Edad Moderna es el preludio de la Ilustración ((Con un criticismo "kantiano",  la "ilustración" sembró de incertidumbre los fundamentos ideológicos, morales y religiosos del Antiguo Régimen. En efecto, el siglo XVIII, también conocido como el "siglo de las luces" contraponía la razón a la superstición o el escepticismo al dogma eclesiástico. En la misma línea, cuestionaba, además, la legitimidad del absolutismo político, la sociedad estamental y el atavismo impuesto por la tradición.)), el estallido de la Revolución industrial y el advenimiento de incipientes potencias económico-políticas. La Revolución industrial supuso el tránsito de una sociedad agraria a una sociedad industrial y urbana, consolidó el capitalismo y el poder de la burguesía y engendró una nueva clase social: el proletariado. Asimismo, las ideas de los filósofos franceses ((También conocidos como "Les philosophes", uno de cuyos antecesores fue John Locke, quien, animado por la revolución inglesa de 1688 -tras la cual, parte del poder real se transfirió al parlamento-, defendía la restauración del "contrato social" como medio para demoler el absolutismo y cualquier otra forma arbitraria de gobierno.)) fueron rápidamente asumidas y escamoteadas por la burguesía, que necesitaba instaurar un nuevo orden jurídico-político para ocupar mayores cotas de poder con el fin de controlar y desarrollar su propia actividad económica. El crecimiento económico de las sociedades más industrializadas creó la necesidad de buscar nuevos mercados y yacimientos susceptibles de ser explotados, lo cual dio origen al Imperialismo, caracterizado por el expansionismo territorial y la hegemonía política subsiguiente.

La eclosión humanístico-científica en que desembocó la Ilustración, emana del racionalismo ((Doctrina filosófica que sostiene que la realidad es comprensible a través de la razón.)) y del empirismo, ((Doctrina filosófica que toma la experiencia como única base de los conocimientos humanos.)) del imperio, pues, de la razón sobre la fe frente a cualquier forma de imposición ideológica, religiosa o moral. Ávidos de conocimientos y deseosos de difundirlos entre profanos y no tan profanos, los ilustrados no sólo alimentaron con sus tertulias el intercambio de impresiones en confortables salones de corte aristocrático, sino que estimularon, además, la venta de libros y de periódicos, con el consiguiente desarrollo de la opinión pública ((Durante el siglo XIX se fueron configurando las que hoy conocemos como "corrientes de opinión pública", germen de los partidos políticos. Las numerosas tertulias y la aparición de periódicos contribuyeron a ello. En Gran Bretaña se fundó el primer periódico diario en 1702, y en 1780 ya existían 188 publicaciones de diverso tipo. El Journal de París fue, desde 1777, el primer diario nacional francés, y en 1789 se publicaban en Francia 169 títulos.)). Los diferentes campos del saber fueron reunidos en "La Enciclopedia" (("La Enciclopedia" era un compendio de los conocimientos que hasta esa época se habían alcanzado, pero también proponía una crítica de las instituciones políticas y de las ideas religiosas, y un rechazo de los dogmas, de la autoridad y de la tradición.)), dirigida por Diderot y D'Alembert, que se abrió camino cómodamente entre las sociedades científicas de toda Europa. Animados por tal alud de conocimientos, los monarcas ilustrados crearon centros de saber experimental, como museos, observatorios o jardines botánicos, al tiempo que se fomentaban las expediciones científicas. Por si no fuera suficiente, Voltaire, Montesquieu y Rousseau, principales adalides del movimiento, establecerán algunos de los más sólidos principios sobre los que se asienta la democracia actual. De entre ellos, Montesquieu (cuya doctrina inspiró la Constitución norteamericana de 1787 y la mayoría de las constituciones europeas del siglo XIX) es el más valorado, puesto que formuló la teoría de la división de poderes ((La concepción política que tenía Montesquieu era, pese a todo, sensiblemente diferente a la actual, pues sostenía que el poder debía estar en manos de los que entonces eran, supuestamente, los mejor preparados: los aristócratas.)):

  • Poder legislativo: encargado de elaborar leyes, recae en el Parlamento.
  • Poder judicial: encargado de administrar la justicia, debe estar en manos de jueces y tribunales.
  • Poder ejecutivo: destinado a hacer que la ley se cumpla, debe estar encarnado en el Gobierno.

Con todo, Mientras que Voltaire ((Voltaire fue, además, el primero que difundió en Francia las ideas de Locke y de otros autores ingleses.)) propugnaba la popularización de la educación como motor del progreso, Rousseau definía el Estado democrático como la suma de todas las voluntades individuales que, unidas por el contrato social, originan la voluntad general como fundamento de la soberanía y de la ley. Por su parte, la investigación científica estimuló el avance técnico, hecho que coadyuvó al desarrollo de los medios de producción con el desencadenamiento de la Revolución Industrial.

La Revolución Industrial

La Revolución Industrial, que se desencadenara en Inglaterra para extenderse, posteriormente, al resto de Europa y a países como Estados Unidos o Japón, tiene como detonantes el exponencial progreso técnico -espoleado por las teorías científicas que se formularon durante la Ilustración-, además del efecto económico que concitará la práctica del liberalismo. ((Doctrina política que defiende las libertades y la iniciativa individual, y limita la intervención del Estado y de los poderes públicos en la vida social, económica y cultural.)) Asimismo, parte del capital amasado por mercaderes y terratenientes se destinará a la construcción de fábricas, cuyo incremento atraerá masivamente a la población rural, fenómeno que acarrea, a su vez, un movimiento migratorio del campo a la ciudad y de unos países hacia otros. En las ciudades prolifera la de mano de obra barata: el proletariado, una nueva clase social que ofrece su trabajo a cambio de un salario. La actividad económica es frenética, la inversión crece ilimitadamente y las economías más industrializadas se preparan, en consecuencia, para la conquista del mundo.

El motor del cambio se atribuye al vapor, fuente de energía que reemplazará el taller por la fábrica, la yunta por la segadera o el caballo percherón por la locomotora. Así fue cómo la artesanía dio paso a la industria: James Watt introdujo el engranaje en la maquinaria fabril y George Stephenson inventó la locomotora a vapor. El ferrocarril y el barco de vapor, medios de transporte más evolucionados, acortarán distancias y darán pábulo a la prospección de nuevos yacimientos económicos cuya explotación subsiguiente incrementará la inversión de capital. Fruto de ese vertiginoso proceso de transformación económica, nace el capitalismo. El nuevo modelo económico se caracteriza por la producción industrial en cadena -cuyo clímax será el taylorismo ((Método de organización del trabajo que persigue el aumento de la productividad mediante la máxima división de funciones, la especialización del trabajador y el control estricto del tiempo necesario para cada tarea.))- y la concentración de capitales en pocas manos -distribuidos entre trusts ((Grupo de empresas unidas para monopolizar el mercado y controlar los precios en su propio beneficio)) y cárteles ((Convenio entre varias empresas similares para evitar la mutua competencia y regular la producción, venta y precios en determinado campo industrial)) y amparados por Sociedades AnónimasBancos-.

Un nuevo orden

De toda esa vorágine de cambios surgió un nuevo orden mundial al que la sociedad hubo de adaptarse rápidamente. Burgueses y proletarios alterarían la tradicional división de clases, que dejaba de estar al servicio de una encorsetada jerarquía basada en la casta ((La desigualdad de derechos la determinaba la pertenencia a uno de los tres estamentos en que la sociedad estaba dividida: la nobleza, el clero y el pueblo, que en Francia se denominaba "Tercer Estado". El alto clero se reclutaba entre la nobleza, y sus miembros disfrutaban de los privilegios inherentes a estos últimos. El resto de la población (casi la totalidad) estaba formada por burgueses, artesanos, comerciantes y campesinos. Los sectores más acomodados pugnaban por la igualdad de derechos, lo que contravenía los intereses de la nobleza, que se resistía a perder sus seculares privilegios.)). Sin embargo, lejos de disminuir, el abismo entre ricos y pobres aumentó exponencialmente y en el mejor de los casos, se mantuvo igual. El maquinismo, cuya máxima expresión -como ya hemos señalado anteriormente- será el taylorismo, provocará la aparición de nuevas e irreconocibles reacciones conductuales como la alienación, trastorno mental que el Cine ha sabido recrear con sumo acierto ((Las reiterativas convulsiones que se adueñan de Charlot denotan que el operario fabril es un eslabón más de la cadena de producción, y, como tal, corre el peligro de ser devorado por la máquina, peligro al que él mismo sucumbirá.)). Tal es el caso de Tiempos Modernos (Charles Chaplin, 1936), filme que, por otra parte, denunciaba, no sólo las infrahumanas condiciones a las que estaban condenados los extenuados trabajadores de las fábricas, sino también, las tácticas de represión de las que harán uso los Estados más poderosos para sofocar cualquier revuelta social que pudiera poner en peligro los intereses de lobbies de reciente aparición. ((Grupo de personas influyentes, organizado para presionar en favor de determinados intereses.)) A fin de evitar tal amenaza, la expurgación ideológica será en adelante una práctica constante. Así, el librepensamiento se tomará por subversión, que, por su propia naturaleza, podrá ser constitutiva de delito, lo que traerá consigo condena y represión. En el filme de Chaplin, se identifica intencionadamente, comunismo con sedición, pues la reivindicación colectiva de derechos sociales y civiles así se suele interpretar ((Escenas como la de Chaplin como cabecilla abanderando una protesta laboral y su posterior acusación de comunista así lo confirman.)). En otro orden de cosas, no es menos cierto que la posterior aparición de la clase media será la prueba fehaciente de que es posible el ascenso social. Poco a poco, pues, la Edad Moderna toca a su fin. Nace, en su lugar, una nueva era ((La agonía del Antiguo Régimen asalta el poder cuando una minoría de intelectuales decide revelar al mundo una gran estafa: nadie es propiedad de nadie pues todos son dueños de sí mismos. El miedo que causa la verdad, se expresa mediante estados de opinión envenenados, como el que recoge la actriz Glen Close cuando sentencia en Las amistades peligrosas (Stephen Frears, 1988), que la mayoría de los intelectuales son estúpidos. Así y todo, el proceso de cambio que empieza a operarse en la sociedad parece imparable. Las veleidades cortesanas, -impregnadas, en muchas ocasiones de una sensualidad de "sádica" inspiración- o el irredento regalismo, que se resuelve con la definitiva separación entre Iglesia y Estado tras el estallido de la Revolución Francesa (con la aprobación de la Constitución Civil del Clero), son certeramente recrados en el filme. Asimismo, el arte y la cultura como coartadas del "voyeurismo" retratan la decadencia de una sociedad que se regodea en el fariseísmo religioso o se engríe en la contemplación de representaciones teatrales, operísticas o literarias, en un gesto que demuestra que el entretenimiento está al servicio de la aristocracia, el único sustrato social con potestad para controlar el pensamiento)).

Estados Unidos... Un horizonte muy lejano ((El título "Un horizonte muy lejano" hace referencia al filme homónimo dirigido por Ron Howard en 1992 y protagonizado por Tom Cruise y Nicole Kidman. El filme evoca, a su vez, el Oklahoma land rush, una orden del Gobierno que decretó la ocupación libre de tierras en Oklahoma entre los años 1889 y 1890. El episodio al que dio lugar ha sido recordado por el Cine, aunque, todo sea dicho, no con mucha profusión. No obstante esto, Howard, en un alarde de patriotismo, rinde tributo a las tesis del historiador Frederick Jackson Turner, quien, en 1893, publicó una obra académica sobre la influencia de la "frontera" en la memoria colectiva estadounidense, que identifica la conquista del Oeste con la victoria de la civilización sobre la barbarie.))

Aunque la doctrina del "destino manifiesto" aún distaba de alojarse en la conciencia colonial estadounidense, bien es verdad, que, en otro orden de cosas, las Trece Colonias británicas de Norteamérica sí estaban consagradas, por el contrario, a segregarse de la metrópoli para, posteriormente, proclamar su independencia, toda vez que para ello recibirían el apoyo de Francia y de España, aunque más adelante la "Doctrina Monroe" blindara a la reciente nación de toda intervención extranjera, incluidos sus iniciales compañeros de campaña. George Washington fue el adalid de los sublevados gracias a cuya empresa, tras la firma de la Paz de Versalles ((El Tratado de ParísTratado de Versalles se firmó el 3 de septiembre de 1783 entre Gran Bretaña y Estados Unidos y puso fin a la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Francia, por su parte, recupera Tobago, Santa Lucía y el Senegal, mientras que España recobra Menorca, la Florida y algunos territorios en Honduras, aunque no Gibraltar.  Para Gran Bretaña, la pérdida de las Trece Colonias de América del Norte representa el declive del Imperio atlántico. Para los colonos simboliza la independencia del exterior, pues, a partir de ese momento, abandonaban su condición de súbditos para abrazar la de ciudadanos.)), nacería una nueva nación: los Estados Unidos de América ((A pesar de la polémica que concitó el estreno de El nacimiento de una nación (David W. Griffith, 1915) -una apología del Ku Klux Klan desnuda de complejos-, la obra es un valiente fresco del nacimiento de Estados Unidos. Para muchos es América (1924) la que, sin embargo, más se aproxima a este episodio de la historia americana.)). Pero, parafraseando a Jack el destripador: "Vamos por partes" ((Vid. el filme Jack el destripador (Robert S. Baker, 1959)). Desde el siglo XVII trece colonias poblaban la costa atlántica de Norteamérica de norte a sur. Sus habitantes eran, en su mayoría, puritanos y católicos ((Los primeros habitantes de la región fueron los llamados "padres peregrinos" (en inglés, Pilgrim Fathers). La denominación de "padres peregrinos" designa a los puritanos que huían de las persecuciones religiosas promovidas por el rey Jaime I. Los primeros asentamientos puritanos se establecieron tras atracar el Mayflower en Plymouth (Massachusetts) en 1620.)). En el Norte estaban Nueva Hampshire, Massachusetts, Connecticut, Rhode Island, Nueva York, Nueva Jersey, Delaware y Pensilvania, donde las principales actividades económicas eran el comercio y la industria. Las colonias del Sur eran Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia. Su economía se basaba en las grandes plantaciones de algodón, tabaco y arroz, cultivadas por esclavos negros. ((Fue en esos ingratos latifundios donde el alarido del esclavo africano concibió el jazz, cuyo origen geográfico se remonta a la Luisiana de finales del siglo XVIII)). Las notorias diferencias económicas condicionarán, como veremos, las relaciones entrambos, pues la emancipación territorial no afirmó el sentimiento de unidad del joven pueblo estadounidenses, función que sí ejerció la asimilación que sufrió el Sur agrícola por parte del Norte industrial tras la única guerra civil que ha enfrentado mutuamente a los hijos del tío Sam.

Bibliografía

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Webgrafía

Filmografía