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Terra
La Coctelera

Categoría: ¿Sabías que...?

  • AMADEO: Me hacen reír los que dicen que el garrote es inhumano. ¿Qué es mejor la guillotina? ¿Usted cree que se puede enterrar a un hombre hecho pedazos?
  • JOSÉ LUIS: No, yo no entiendo de eso.
  • AMADEO: ...Y qué me dice de los americanos. La silla eléctrica son miles de voltios. Los deja negros, abrasados. ¡A ver dónde está la humanidad de la silla!
  • JOSÉ LUIS: Yo creo que la gente debe morir en su cama. ¿No?
  • AMADEO: Naturalmente, pero si existe la pena de muerte, alguien tiene que aplicarla.

En efecto, el embajador español en Roma, Alfredo Sánchez Bella, envió una airada carta al Ministro Español de Asuntos Exteriores en la que calificaba el filme como "uno de los mayores libelos que jamás se han hecho contra España, un panfleto político increíble, no contra el régimen, sino contra toda una sociedad". A través de ésta y otras acusaciones, el Gobierno de Franco quiso enmascarar, aunque sin éxito, la verdadera realidad de la sociedad española. Por aquél entonces, una marea de turistas europeos invadía el país, por lo que el Turismo y la Construcción -perfectamente retratados en el filme- empezaban a despuntar de entre el resto de sectores industriales de la economía nacional, por lo que ningún manifiesto social o cultural podía enturbiar la imagen de prosperidad que las autoridades franquistas vendían en el exterior para fortalecer incipientes relaciones comerciales con sus homólogos europeos. Sin embargo, "El Verdugo" causó un revuelo internacional, porque en el filme se veía reflejada la lucha por la libertad. Las consecuencias no se hicieron esperar, y Berlanga no volvió a dirigir en España hasta 1967.

Juan Antonio Bardem fue uno de los máximos promotores de las I Conversaciones Cinematográficas de Salamanca, durante el transcurso de las cuales se debatió sobre la situación social del Cine Español, que no tuvo reparos en tachar de "...políticamente inefizaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico". Al efecto de dotar al celuloide de un cierto valor estético y social en lo que se dio en llamar "cine de mensaje", Bardem se apresuró a rodar y estrenar Muerte de un ciclista, filme que no tardó en levantar ampollas entre las autoridades más afectas al régimen, que, por otra parte, no simpatizaban demasiado con él debido a su filiación política. La película, que había sido catalogada como "gravemente peligrosa", obtuvo, sin embargo, un éxito de crítica indiscutible en el Festival de Cannes.

La reacciones que el filme concitó en Cannes pudieron haber derivado en un conflicto diplomático, de no haber sido por las maniobras políticas del Gobierno español, que pasaban por aceptar el liderazgo estadounidense en una campaña de cesión de parcelas de soberanía. Evidentemente, dichas reacciones no constituyen la principal causa de la política de alianzas que el Gobierno franquista emprendía mediados los cincuenta con Estados Unidos, pero sí contribuían a tensar las relaciones entre ambos gobiernos. Entre las numerosas anécdotas, valga con enumerar las siguientes:

- Durante las últimas secuencias del filme, una bandera estadounidense desaparecía por un sumidero, lo que provocaba la ira del actor Edward G. Robinson, miembro del Jurado de la Sección Oficial, que hizo presión para que ¡Bienvenido, Mr. Marshall! (Luis García Berlanga, 1952) no obtuviera la Palma de Oro. Es curiosa, cuanto menos, la reacción del actor, pues él mismo había sido víctima de la "caza de brujas" en su país.
- La delegación estadounidense protestó porque la película se promocionó mediante la distribución de billetes de un dólar con las caras de Pepe Isbert, Lolita Sevilla y Manolo Morán. Berlanga fue convocado a comparecer en la "Préfécture" (Comisaría de Policía) del municipio. Todo quedó en una incómoda amonestación.
- El estreno del filme coincidió con la llegada a Madrid del embajador estadounidense quien, a su paso por la avenida de la Gran Vía, creyó que los carteles que anunciaban la película se referían a él.

Hoy, todos estos hechos forman parte de la anécdota, pero, en su momento, no pasaron desapercibidos. Afortunadamente, ¡Bienvenido, Mr. Marshall! está considerada como una de las mejores películas de la Historia del Cine Español y, como tal, una fuente primaria de la mentalidad de una época.

Para más información ver: http://www.cinehistoria.com/bienvenido_mr_marshall.pdf

Surcos (José Antonio Nieves Conde, 1951) es un ejemplo de cómo la miseria rural obligó a muchas familias a abandonar el campo para migrar a la ciudad. Las dificultades a las que éstas hubieron de hacer frente fueron proporcionales a su capacidad de adaptación. Como era de prever, en muchos casos, el paro y la delincuencia se adueñaron de los barrios periféricos, por lo que ante este desalentador panorama, el franquismo solía hacer oídos sordos. En caso contrario, se ocupaba de incoar cualquier acción que pusiera sus logros en tela de juicio. Así, cuando en Surcos Pepe es arrojado por "el Chamberlain" a la vía del tren, debería haberse visto a una nueva familia apeándose de un tren con destino a Madrid. Sin embargo, la censura hizo el resto: Evitó que se pusieran de manifiesto los graves desequilibrios económico-sociales existentes entre el campo y la ciudad. En otras palabras, el franquismo reducía a Surcos a la categoría de lo que hoy llamaríamos "caso aislado", con el fin de crear confusión en lo que podríamos interpretar como una mezcla de realidad y ficción.

Para más información, ver http://www.cinehistoria.com/surcos.pdf

La primera versión de Raza (José Luis Sáenz de Heredia, 1941), película basada en la obra homónima del general Franco, se rescató en Berlín (Alemania) en 1993, tras la recuperación de los archivos de la UFA, productora cinematográfica de la Alemania nazi. Su extravío no fue casual, pues contenía escenas de dudosa "corrección política". Fue por esa razón, principalmente, por la que, en la segunda versión (Raza/El espíritu de una raza, 1950) se omitieron alusiones a la Falange, al anticomunismo militante o a la democracia liberal. No hay que olvidar que, por aquel entonces, España se debatía entre su apoyo a las emergentes democracias occidentales y su acercamiento diplomático hacia el gigante soviético.

Luis Buñuel concibió la idea de rodar Las Hurdes, tierra sin pan en 1933, tras leer un estudio sobre el bocio en aquella paupérrima región de Extremadura. No obstante, no contaba con el capital suficiente. Un día, durante una charla con Sánchez Ventura y Ramón Acín, este último le dijo: -Mira, si me toca el gordo de la lotería, te pago esa película-. Y lo cierto es que le tocó, y en honor a su promesa, cumplió con su palabra. Vid. http://www.cinehistoria.com/las_hurdes.pdf

Hotel Rwanda (Terry George, 2004) está basada en la obra salvífica del director de un hotel ruandés perteneciente a la empresa de aviación Sabena, Paul Rusesabagina. Rusesabagina decide refugiar al mayor contingente posible de tutsis, tradicionales enémigos de los hutus. La guerrilla instalada en los alrededores del hotel coincide con el asesinato del presidente del Gobierno, el hutu Habyarimana, el 6 de abril de 1994. En ese microcosmos se reproducen las mismas atrocidades que se cometieron en el que ha sido uno de los mayores genocidios olvidados de la Historia.

El guión de Casablanca (Michael Curtiz, 1942) se improvisó durante el rodaje de la película. El final se resolvió sobre la marcha con la mítica secuencia del aeropuerto. La frase final fue idea del productor, Hal B. Wallis: "Louis, creo que esto es el principio de una gran amistad". El estreno del filme coincidió con el desembarco aliado en el norte de África, lo que da una idea del efecto propagandístico que éste podía producir en los países aliados.