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La Coctelera

Cine histórico: el problema de la Historia

El artículo que hoy presentamos fue escrito por Juan Orellana, director del Departamento de Cine de la Conferencia Espiscopal española, con motivo del estreno de El reino de los cielos (Ridley Scott, 2005). En él se duda de la historicidad de un género de filmes, sobre la base de tres criterios:

  1. "La esencia de los hechos narrados. Aunque se cambien elementos de la historia nunca deben alterarse los hechos fundamentales que se abordan. Y si hay que modificarlos necesariamente, que no sea en aspectos esenciales."
  2. "Las decisiones “manipuladoras” son siempre narrativas y no ideológicas. El criterio para cambiar, quitar o poner debe buscar una fluidez narrativa, un ritmo, una claridad expositiva, y nunca debe servir para imponer un escoramiento ideológico y parcial."
  3. "Es imprescindible dejar al espectador un espacio de libertad de interpretación."

En primer lugar, hay veces en que los condicionamientos inherentes a las tres fases por las que se caracteriza la realización de una película: pre-producción, producción y post-producción, no permiten mantener inalterables los hechos sobre los que se reconstruye (o "reconstituye") el episodio histórico de la diégesis fílmica. Las decisiones "manipuladoras" ((Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, la definición de manipular tiene varias acepciones:

(Del lat. manipŭlus, manojo, unidad militar, y en b. lat. el ornamento sagrado).

  1. tr. Operar con las manos o con cualquier instrumento.
  2. tr. Trabajar demasiado algo, sobarlo, manosearlo.
  3. tr. Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares.
  4. tr. coloq. Manejar alguien los negocios a su modo, o mezclarse en los ajenos.)) no siempre están exentas del influjo ideológico. Un revelador ejemplo cinematográfico de tal efecto es el reciente estreno de Katyn (Andrzej Wajda, 2007), cuyas consecuencias políticas inducen a desmentir la afirmación que Orellana hace en sentido contrario. Por último, cabe añadir que la intencionalidad del autor de un filme -sea o no sea histórico- no tiene por qué coartar la capacidad de discernimiento del espectador, pues él es el único agente en quien recae la responsabilidad de interpretarlo conforme a su propio bagaje intelectual. Al poner en duda la veracidad histórica del cine de ficción, Juan Orellana olvida que el cine de no-ficción se basa en una estructura narrativa, por lo que también está sujeto a manipulación. Con todo, merece la pena leer su exposición, porque en la disparidad descansa la pluralidad.

Germinal: el despertar del pueblo

Basada en la obra homónima de Émile Zola, Germinal es una apología del movimiento obrero francés de finales del siglo XIX, con las huelgas mineras que estallaron en tiempos de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) y la aparición de la Comuna de París en 1871, como telón de fondo. En el filme, el obrerismo es la coartada de una izquierda caviar francesa, que opone sus intereses de clase al influjo de la cinematografía estadounidense, respaldada, por su parte, por el General Agreement on Tariffs and Trade (Acuerdo general sobre comercio y aranceles o GATT, en inglés), embrión de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en un contexto artístico y social marcado por los primeros estragos de la globalización. No deje el autor de leer la crítica a Germinal (Claude Berri, 1993), una de las mayores superproducciones europeas.

El patriota: un héroe de la Guerra de Independencia

En el año 2000, Mel Gibson asaltaba las pantallas de cine de gran parte del mundo con una maniquea epopeya sobre la Guerra de Independencia de los Estados Unidos de América. Con un patriotismo algo arrabalero, rescataba del imaginario colectivo la necesidad de recordar que la incipiente y asilvestrada nación americana estaba, ya entonces, abocada al cumplimiento del "destino manifiesto", que acabaría por tomar forma tras la proclamación, en 1823, de la Doctrina Monroe. Mel Gibson (quizás, obligado por su realizador: Roland Emmerich) olvidaba que, aunque la intervención de la flota francesa fue decisiva para la definitiva victoria de Yorktown en 1783, la ayuda logística española también lo fue otro tanto. Así que, de no haber sido por la intervención de dos potencias europeas como Francia y España, es muy probable que el Ejército Continental se hubiera visto obligado a rendirse. Recomendamos al lector la crítica que sobre este filme se expone en CineHistoria.

Film-Història rememora a Kurosawa

Cuando la perseverancia prevalece por encima de cualquier contratiempo, el éxito de una empresa está asegurado. Tres miembros del Centre d'Investigacions Film-Història: Andrés Expósito, Carlos Giménez y Jordi Puigdomènech, han escrito la primera obra dedicada a Kurosawa tras diez años de silencio editorial, bajo el auspicio del Dr. José Mª Caparrós, junto con quien coordinan en la actualidad una exposición multitudinaria en Bilbao, que, a buen seguro, dará mucho que hablar. Desde CineHistoria queremos darles la más ferviente enhorabuena. Más noticias en BTV. Nota: el vídeo está en catalán.

Reseñas de libros

Críticas de filmes

Historia de España Contemporánea vista por el cine

  • Sangre de mayo (José Luis Garci, 2008): Inicio de la España Contemporánea. Filme conmemorativo del 2 de mayo de 1808. Causas y consecuencias sociales.
  • La ciudad quemada (Antoni Ribas, 1976): Transición. La trama se extiende desde la pérdida de las últimas colonias españolas en Ultramar después de la guerra de Cuba, hasta el desencadenamiento de la Semana Trágica.
  • Las Hurdes, tierra sin pan (Luis Buñuel, 1933): Subdesarrollo. Tratándose de un documental, se ciñe al período histórico en que se rodó, la Segunda República.
  • Raza (José Luis Sáenz de Heredia, 1942): Propaganda franquista. La trama se teje en torno a tres fechas históricas: 1898 (Guerra de Cuba), 1928 (Fin de la dictadura de Primo de Rivera), 1936-1939 (Guerra Civil).
  • ¡Ay, Carmela! (Carlos Saura, 1989): Trama. Un trío de cómicos cae en manos del bando nacional. Son contratados por un oficial italiano para actuar. Durante la representación, la protagonista se descubre la bandera republicana, y es asesinada por un oficial franquista.
  • El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973): 1ª Posguerra. Maquis. Dos niñas asisten a la proyección cinematográfica del doctor Frankentein, de James Whale. En su imaginación confunden a un maquis con el monstruo.
  • El viaje a ninguna parte (Fernando Fernán Gómez, 1986): Cómicos de la Legua. Un grupo itinerante de teatro actúa por todos los pueblos de su comarca. Se entrevén las carencias del mundo rural de posguerra.
  • Surcos (José Antonio Nieves Conde, 1951): Autarquía y primeras migraciones. Una familia de campesinos emigra a Madrid para empezar una nueva vida. No todo surge como habían previsto.
  • ¡Bienvenido, Mr. Marshall! (José Luis García Berlanga, 1952): Plan Marshall. Un pueblo se prepara a conciencia para recibir a los delegados del Plan Marshall, que, finalmente, pasan de largo. Al final de la década, se producen reformas legislativas decisivas.
  • Muerte de un ciclista (Juan Antonio Bardem, 1955): Sociedad dividida y primeras manifestaciones anti-franquistas. El atropello accidental de un ciclista por parte de dos automovilistas pertenecientes a la alta sociedad madrileña, deja entrever la distancia entre ricos y pobres, y la hipocresía que subyace en sus relaciones mútuas.
  • El Verdugo (José Luis García Berlanga, 1963): Pena de Muerte. Un verdugo lega su profesión a su yerno para no perder la concesión de un piso antes de jubilarse. Comienza el turismo en masa.
  • La caza (Carlos Saura, 1965): Confrontación social. Unos amigos que se reúnen para cazar en un coto privado, acaban matándose mutuamente. Secuelas psicológicas de la Guerra Civil.
  • Los Santos Inocentes (Mario Camus, 1984): La España rural de los años 60. Un señorito andaluz disfruta caprichosamente de la caza en su propio coto, ayudado por su "secretario" Paco. Este se rompe una pierna, y es sustituido por Azarías, que ha domesticado a una lechuza. El señorito Iván la mata en un arrebato, y Azarías se venga ahorcándole.
  • Solas (Benito Zambrano, 1998): Soledad y marginación. María malvive en un oscuro apartamento, y trabaja ocasionalmente. Su madre ha tenido un marido que la ha maltratado. Ambas se sienten solas. Son fenómenos de plena actualidad.
  • Los lunes al sol (Fernando León de Aranoa, 2002): Paro. Unos amigos que se reúnen en un bar, han sufrido las consecuencias de la reconversión industrial en el sector naval. Las atarazanas se cierran, y muchos se quedan en el paro.
  • La pelota vasca. La piel contra la piedra (Julio Medem, 2003): Terrorismo. Filme de no-ficción cuyo director trata de ofrecer una visión heterogénea del llamado "Conflicto vasco", con la colaboración de testimonios con posturas ideológicas muy distintas, y en muchos casos, totalmente opuestas entre sí.

Historia del mundo contemporáneo visto por el cine

  • El patriota (Roland Emmerich, 2000): maniquea visión sobre el nacimiento de Estados Unidos con la Guerra de la Independencia como catalizador de toda la trama y la postrer derrota de la Corona británica. Nacimiento de una nueva nación americana.
  • Germinal (Claude Berri, 1993): basada en la obra homónima de Émile Zola, Germinal es una apología del movimiento obrero francés de finales del siglo XIX, con las huelgas mineras que estallaron en tiempos de la AIT y la aparición de la Comuna de París en 1871 como telón de fondo.

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